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HUAUTLA DE JIMÉNEZ, OAX.— La sombra de la zozobra vuelve a ceñirse sobre los pueblos de Oaxaca y sobre quienes sostenemos que la voz del pueblo no puede ser silenciada. La reciente desaparición de Iván Michel Atilano, locutor de Radio Evolución 98.5 FM, no es un número más en una lista administrativa: es una herida abierta en la golpeada libertad de expresión de nuestra entidad.

​A sus 47 años, Iván Michel hizo del micrófono un puente para la comunidad mazateca. Sin embargo, desde el pasado 18 de agosto, la señal de su paradero se cortó en seco. Hoy, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca difunde la ficha de búsqueda (poniendo a disposición las líneas 800 00 77628 y 951 164 64 34), mientras en los pasillos de las radios comunitarias y los medios independientes el aire se llena de indignación y sospecha.

​Informar o alzar la voz en Oaxaca se ha convertido en una labor de alto riesgo. En una región históricamente lastimada por la marginación y el contrapeso de intereses locales, el silencio forzado de un comunicador es una amenaza velada para todos los que ejercemos este oficio. ¿Hasta cuándo las voces de la Sierra y de las regiones seguirán estando a merced de la impunidad?

​Exigimos a las autoridades estatales y a la Fiscalía una investigación exhaustiva, inmediata y transparente que rompa con la inercia del archivo y la indiferencia. El periodismo oaxaqueño no busca favores ni discursos huecos; exige garantías reales para trabajar sin miedo a no regresar a casa. Iván Michel Atilano debe aparecer con vida ya. Ni un paso atrás en la defensa de la verdad y el derecho de nuestros pueblos a estar informados.

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