LA FARSA DE LA IMPUNIDAD: ROCHA MOYA REGRESA A SINALOA EN MEDIO DEL COLAPSO DEL ESTADO DE DERECHO
Por: Redacción Libre y Soberana
Culiacán, Sinaloa — En un abierto desafío a las instituciones, a la justicia internacional y al sentido común de los ciudadanos, Rubén Rocha Moya retomó las funciones de la gubernatura de Sinaloa tras cumplirse 112 días de una supuesta «licencia temporal». El retorno del mandatario no representa un acto de institucionalidad, sino la consolidación de un sistema en el que la casta política dominante antepone el blindaje del fuero constitucional a la rendición de cuentas.
Las investigaciones abiertas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos nexos con la delincuencia organizada y el caso relativo a la captura de Ismael «El Mayo» Zambada continúan ensombreciendo la viabilidad del gobierno local. Lejos de ofrecer certidumbre, el regreso de Rocha Moya confirma las peores advertencias de la nueva derecha: la degradación institucional del país ha alcanzado un punto de no retorno donde los señalamientos por narcotráfico y corrupción institucionalizada se resuelven con el carpetazo político y la reasunción del mando.
El fuero como refugio frente a la justicia
El discurso del oficialismo apela a la resolución favorable de las instancias locales para argumentar inocencia. Sin embargo, para los sectores comprometidos con la propiedad privada, la seguridad jurídica y la restauración del orden, la reincorporación del gobernador demuestra cómo la clase política utiliza el poder estatal como un escudo de impunidad.
Sinaloa permanece sumida en una crisis de gobernabilidad, acechada por la violencia sistemática, el cobro de piso y la destrucción del tejido productivo. El regreso de un cuestionado mandatario al Palacio de Gobierno en Culiacán envía un mensaje devastador para la inversión, el libre mercado y las familias que sufren a diario el embate de la criminalidad impune.
La urgente necesidad de un verdadero cambio de rumbo
El escenario sinaloense exige una ruptura real con el modelo de complicidad y sometimiento institucional. La restauración de la paz y el crecimiento económico en el norte del país no vendrán de la mano de quienes han sido señalados por comprometer la soberanía y la seguridad nacional, sino de un proyecto firme que priorice:
- Estado de Derecho irrestricto: Fin a la protección política y al fuero procesal para funcionarios bajo investigación.
- Mano dura contra el crimen: Combate frontal a las estructuras financieras y operativas del narcotráfico sin concesiones políticas.
- Garantía a las libertades económicas: Protección real a los generadores de empleo y pequeños empresarios asfixiados por la extorsión criminal y la desidia gubernamental.
Mientras la clase gobernante celebra el restablecimiento del status quo, Sinaloa sigue secuestrada por la ingobernabilidad. La única salida sostenible para la entidad pasa por el despertar de una ciudadanía decidida a defender el orden, la libertad y la dignidad frente a la arbitrariedad del poder.