El doble homicidio del emprendedor Jesús A. C. y su pareja Rosalba encendió la rabia social en la capital oaxaqueña. Sectores comerciales y familias exigen la renuncia de mandos de seguridad ante la ola de extorsiones e impunidad que asfixia a los Valles Centrales.
OAXACA DE JUÁREZ, OAX. — La ejecución a balazos de Jesús A. C., conocido popularmente como "El Chuy", y su esposa Rosalba en la agencia de San Martín Mexicapam ha rebasado el límite de la tolerancia social en la capital oaxaqueña. Lo que comenzó como la pérdida de una pareja de emprendedores emblemáticos del Centro Histórico se ha transformado en un abierto cuestionamiento ciudadano contra la administración pública estatal y municipal por la imperante ingobernabilidad e ineptitud en materia de seguridad.
El atentado ocurrió cuando la pareja transitaba en motocicleta sobre las calles de la colonia Ejidal. Sujetos armados a bordo de otro vehículo los alcanzaron y abrieron fuego de manera directa, dejándolos sin vida en el lugar.
Una historia de trabajo truncada por la delincuencia
Jesús "El Chuy" era una figura ampliamente estimada entre los habitantes y visitantes del Centro Histórico. Con más de 15 años de esfuerzo constante, pasó de vender esquites en un carrito ambulante a consolidar la reconocida marca local "Elotes El Chuy", expandiéndose a locales fijos en vialidades emblemáticas como el Andador Turístico, Valdivieso e Hidalgo.
La noticia de su ejecución provocó un profundo impacto comunitario. Vecinos, clientes y comerciantes señalan que el crimen de "El Chuy" no es un hecho aislado, sino la consecuencia de la violencia delictiva y las presiones por cobro de piso y extorsión que sufren a diario los pequeños comerciantes en la zona metropolitana.
La reacción ciudadana: Ineptitud gubernamental y exigencia de cambio
A través de redes sociales, movilizaciones espontáneas y pronunciamientos de gremios locales, la ciudadanía oaxaqueña ha manifestado un rechazo frontal a la respuesta institucional. Los señalamientos apuntan directamente a la ineficacia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) para contener la delincuencia organizada y garantizar el libre ejercicio del comercio popular.
- Falta de previsiones y respuesta tardía: Comerciantes locales denuncian que la presencia policial es nula o meramente reactiva, llegando a las escenas del crimen únicamente para acordonar el área sin prevenir la comisión de delitos de alto impacto.
- Reproche al discurso oficial: Familias y líderes comunitarios recriminan que mientras el Ejecutivo estatal abandera narrativas de "paz social" y "transformación", en las calles de la capital los emprendedores son silenciados por las armas sin que existan detenidos o avances sustanciales en las carpetas de investigación.
- Exigencia de renuncia y cambio de rumbo: Diversos colectivos ciudadanos y sectores económicos exigen una reestructuración inmediata en el gabinete de seguridad y demandan un cambio radical en la conducción del gobierno estatal, acusando a las autoridades de incompetencia para mantener el orden público y proteger la vida de las familias oaxaqueñas.
Miedo y extorsión amenazan al comercio local
La conmoción tras el doble homicidio se agravó rápidamente. Horas después del ataque, negocios afines y establecimientos del Centro Histórico reportaron un incremento en las amenazas de muerte e intentos de extorsión telefónica, sumiendo al sector comercial en un clima de zozobra.
Aunque el Gobierno del Estado anunció el despliegue de refuerzos policiales en la zona metropolitana de cara a las festividades de la temporada, la población califica las medidas de "superficiales e insuficientes". Para las familias y comerciantes de Oaxaca, la muerte de "El Chuy" y Rosalba representa el punto de quiebre de una gestión que ha sido rebasada por la criminalidad.